Paco Rosso

Paco Rosso, luz, color y fotografía.

Contextos creativos

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Contextos creativos

(c) Paco Rosso, 2013

 

Los contextos de la escritura fotográfica

La fotografía es una herramienta de expresión, registro, documentación y comunicación -no solo ésto último como lamentablemente se empeñan en las facultades de audiovisuales-. Un soporte para la imagen producida por la luz que puede interpretarse de diversas maneras. Por tanto hay dos actividades posibles con una fotografía: escribirla o leerla. Las coordenadas de nuestra interacción con el mundo son dos: el espacio y el tiempo. La fotografía es, esencialmente, espacial y, en menor medida, temporal. Viendo la fotografía desde el punto de vista de la lectura reconocemos dos espacios en ella: el campo y el cuadro. Viéndola desde el punto de vista de la escritura tenemos que hablar, no ya de espacios, sino de contextos creativos.

 

Espacios de lectura fotográfica

La luz revela las formas. La luz que alcanza el objeto rebota en él y llega hasta nosotros hablándonos de lo que ha tocado y convirtiéndose por tanto en intermediaria entre el objeto y el lector. Así en la escritura con luz deberíamos distinguir tres mundos: el campo, el cuadro y los medios fotográficos que conectan ambos.

 

Campo El campo es aquello que queremos fotografiar. Abarca el objeto aislado, la relación entre varios objetos así como la que guardan estos con el espacio en el que están.

 

Cuadro El cuadro es la foto. La imagen obtenida. Por tanto forman parte de él la representación sobre el plano de las formas -perspectiva-, la representación tonal de la escena tanto en brillos como en color -clave y gama-. También forman parte del cuadro los ruidos propios del proceso fotográfico como el grano o el viñeteo o aquellos elementos gráficos que, sin formar parte de la imagen contribuyen a la creación de la fotografía como rayados, texturizados del papel, acabado -brillo, mate-, etc…

 

Los medios Es todo aquello que nos permita conectar campo con cuadro, escena con foto.

Entre los medios a nuestra disposición tenemos: La iluminación, el objetivo, el tiro de cámara con todo lo que implica de perspectiva, plano, encuadre, enfoque, profundidad de campo.

Y alguno se preguntará ¿Donde queda la composición en este esquema? Repartida entre la escena y la foto. La composición no es la ubicación de las manchas en el cuadro sino «la relación» entre ellas. Relación de la que la disposición es solo una parte.

 

Contextos creativos

Para algunos autores la fotografía consiste en el reflejo fiel de la realidad y consideran la copia como un sustituto o representación de los objetos reales que estas muestran. La fotografía demuestra que el fotógrafo estuvo allí y eso es lo que vio. Otros autores crean sus fotografías como alternativas a la realidad e incluso algunos trabajan la imagen como usurpación de la realidad mediante la creación de imágenes imposibles como eco de mundos y escenas inexistentes. Hay quienes gustan de trabajar la toma, otros que prefieren trabajar sobre la copia. A cada uno de estos mundos donde podemos desarrollar nuestra visión particular de la fotografía los llamamos contextos creativos. Cada contexto es una oportunidad para añadir o modificar el sentido de tus fotos. Los contextos creativos son aquellos en los que desarrollas tu fotografía. Los diferentes entornos en los que creas la imagen y son tres: la escena, la cámara y el laboratorio.

Creas la imagen trabajando en estos tres contextos. Son contextos, no espacios, ya que aquel incluye a este además de otros elementos.

 

El contexto de escena

La escena está formada por el espacio escénico donde se desarrolla la actividad que fotografías. Son también los objetos que hay en ella así como las relaciones que guardan entre sí, ya sean espaciales -composición- o significantes -vínculos que puedan existir entre ellos-. Pero no son solo las cosas que hay en la escena lo que forma este contexto creativo, también lo son las que no aparecen en la escena pero la rodean: El ambiente que forma la iluminación de entorno, la iluminación del lugar, el aire que la filtra, etc. También son elementos esenciales de la escena la ubicación del punto de vista y la relación que guardas tú como fotógrafo con los demás participantes de la escena.

Tu actividad creativa en el contexto de escena puede realizarse de dos maneras: mediante la creación de la escena o mediante la búsqueda. En el primer caso construyes el espacio que vas a fotografiar, en el segundo te sitúas dentro de él y eliges como tirar.

 

El contexto de cámara

El contexto de cámara está formado por el encuadre -que recorta el campo creando el cuadro-, la elección conjunta del tiro de cámara y del objetivo -que determinan la perspectiva- Participan también en este contexto el tiempo de obturación, el diafragma ajustado así como la elección resultante de la profundidad de campo, movimientos de cámara, distorsiones y ruidos propios del sistema óptico y efectos de la iluminación.

 

El contexto de laboratorio

El contexto de laboratorio consta de los procesos y materiales de ampliación, tanto químicos como electrónicos. Los ruidos propios de los medios, como el grano, texturizados, rayados, manchados, etc. La elección de la gama tonal mediante la paleta de colores o de grises. También tienes oportunidad de crear en este contexto a la hora de mostrar las fotos mediante la instalación de la exposición -en el sentido de exhibición- o la presentación del porfolio.

Expuesta la idea de los contextos creativos debe quedar claro que este libro trata del primero, el de escena, y en parte del segundo, la cámara, en tanto hemos de ajustar la exposición y seleccionar el objetivo. Iluminar es una actividad que atañe a la escena. Dado que esta es una obra sobre la luz, nos abstendremos en lo posible de entrar en consideraciones sobre la composición, el revelado, el retoque o el montaje de las fotos. No obstante si que hablaremos de algunas actitudes a considerar a la hora de trabajar la escena.

 

Aspectos de la escritura

Los contextos creativos -escena, cámara y laboratorio- son como tres plantas de ese edificio que puedes imaginar que es el proceso creativo. Estos tres pisos están sostenidos por una estructura que los atraviesa transversalmente y que consta de cinco elementos que son la luz, el espacio, el tiempo, lo que entiendes de lo que ves y todas esas barbaridades que se te ocurre hacerles a tus fotos. Ya sabes, cruzados, photoshopeos…

 

El espacio se articula en dos sentidos: una extensión en amplitud y otra en profundidad. La amplitud abarca lo lateral, arriba y abajo y queda definido por el ángulo de visión de tu objetivo. La profundidad abarca lo que está delante y lo que está detrás; la determina la distancia a la escena a la que pongas tu cámara mientras que la amplitud la determina la distancia focal de tu objetivo y el tamaño del fotograma a través del ángulo de visión.

También forma parte del elemento estructural del planteamiento creativo del espacio la dirección de la mirada, lo que significa tres cosas: a que altura pones tu cámara del suelo -aunque primero deberías definir qué entiendes por ese «suelo»- Con qué ángulo la inclinas y qué giro le das sobre el eje que supone la dirección de la mirada; es decir, altura de cámara, picado y giro. Algo de lo que hablaremos en otro sitio. O como lo llaman los dibujantes: perspectiva de un punto, de dos y de tres. Además, está el espacio luminoso, el que crea la luz.

Otro aspecto del espacio es el encuadre que hagas, si recortas por aquí o por allá; lo que llamamos escala, el plano: si sacas algo de cerca, o de lejos. Si dejas solo la puerta de la casa en cuadro o toda la fachada. Si te centras en la cara, bajas el plano a la cintura o tiras de cuerpo entero.

Además está el tema del enfoque; donde dejas ver claramente, donde colocas la profundidad de campo, donde dejas de ver nítidamente para comenzar a ver borrosamente.

 

El tiempo se actúa por la interacción de los lapsos de las figuras, la luz y el obturador. Se manifiesta en la multiplicación de las proyecciones que las figuras arrojan sobre la película, la elongación de las formas por desplazamientos de la cámara y las distorsiones del obturador.

Los movimientos de la cámara realizados con el obturador abierto dibuja las formas sugiriéndolas más que definiéndolas con precisión. Otros efectos del tiempo aparecen cuando la luz sigue lapsos que se imbrican a los del obturador. Son las luces en movimiento y las luces efímeras.

La luz efímera es la producida por el flash que destaca un momento sobre la iluminación ambiente en conjunción con un obturador lento que ve el fondo de luz ambiente, fogonazo, reverberación luminosa, fondo de nuevo. Es distinto del lapso extendido del obturador lento que mira mientras la luz se mueve. Al desplazarse el foco se revelan perfiles simultáneos creando una foto casi cubista que dibuja diversas facetas de lo mismo. Pero para hacer cubista esa imagen deben superponerse los perfiles, porque si no solo tendríamos luz de foco extenso. Es necesario un movimiento simultaneo del motivo o de la cámara que expone los diferentes contornos de la figura para que se sugieran los distintos perfiles, para que los muestre claramente.

 

Los cinco puntos cardinales

Aunque esta obra está dedicada al estudio de la luz y la iluminación para la realización de obras fotográficas no está de más dedicar algunas páginas a temas relacionados que debemos tener en cuenta pero en los que no profundizaremos. Puntos cardinales son las referencias que debemos tomar para saber movernos en un entorno, entiendo que en fotografía son cinco estos puntos cardinales:

 

  1. El espacio.

  2. El tiempo.

  3. La luz de la escena -iluminación-.

  4. La luz de la imagen -el tono de la ampliación-.

  5. Iconografía.

 

Cuando estás ante la escena tienes que tener en cuenta la manera en que tratas con el espacio y que concretas en tres cosas: cómo tu cámara ve a lo ancho y alto esto es: como recortas la escena –campo– dentro de tu fotograma –cuadro-, cómo tu cámara ve en profundidad y cómo y que enfocas.

Además del espacio tienes que ver de qué manera el tiempo de exposición de la foto interacciona con otros fenómenos temporales que suceden ante tu objetivo. En especial qué sucede cuando tu obturador es más lento que tus motivos, qué sucede cuando es más rápido y qué pasa cuando la cámara y las luces no se están quietas.

Después del estudio del tiempo hay que comprender cómo la luz crea los tonos y de qué manera puedes interpretarlos para tu fotografía así como la forma en que la iluminación manifiesta las formas de las cosas y crea el espacio.

Por último está tu comprensión de la escena, de lo que sucede y de lo que quieres decir, la iconografía y la relación entre lo que muestras y las idea que transmiten. Lo que quieres decir, lo que tus lectores leen, que no siempre es lo mismo.

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Written by pacorosso

21 mayo, 2013 a 23:06

Publicado en Sin categoría

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