Paco Rosso

Paco Rosso, luz, color y fotografía.

Funciones de la iluminación

leave a comment »

Funciones de la iluminación

(c) Paco Rosso, 2013

 

Funciones y funcionalidades

Hay tres razones para iluminar en fotografía, tres maneras de entenderla:

 

  1. Conseguir una exposición que permita registrar la imagen en el material sensible.

  2. Expresar las formas de las cosas de maneras que podamos dar buena cuenta de como son -o evitar darla-.

  3. Expresar ideas y sensaciones.

 

Estas son las funciones. Cuando iluminamos tenemos en cuenta estos tres apartados a la vez. Son inseparables, tres aspectos de lo mismo.

Las funcionalidades son también tres y responden a actitudes por parte del fotógrafo. No tienen por qué ser simultáneas, aunque a menudo se solapen sus campos de acción. Las funcionalidades están expuestas en la obra de Fabrice Revault «La lumiére au cinéma» y la adoptamos en nuestro esquema dentro de la función expresiva. Las funcionalidades, que trataremos más adelante y ahora nos limitaremos a nombrar, son las siguientes:

 

  1. Dramatizar. Dar carácter narrativo y expresivo a lo que iluminamos.

  2. Jerarquizar. Establecer un orden dentro de la imagen, tanto en espacio como en personajes.

  3. Establecer la legibilidad. Permitir la lectura de la imagen en el grado que nos convenga.

 

 

Funciones

Iluminar no es colocar las luces. No es alumbrar. Podemos plantear la luz de tres maneras: la luz que expone, la luz que modela las formas y la luz que expresa las ideas.

 

La luz que expone proporciona la energía luminosa suficiente para tener unas densidades que permitan copiar la foto. Son herramientas a nuestro alcance, que podemos emplear en conjunción y a nuestro criterio. No por abundar en una menospreciamos la otra. Cada cual tiene su propio ámbito de aplicación.

Por supuesto puede haber más planteamientos creativos. Habrá quien prefiera atender a la captura del momento, al gesto. Habrá quien prefiera atender a la disposición de las cosas, la composición; quien al encuadre y el tiro de cámara; quien a los ruidos y acabado de las fotos. Todas son vías de trabajo igualmente válidas que nunca empleamos de manera aislada, sino siempre de forma agregada: tan solo potenciamos una u otra, dándole mayor o menor importancia según nuestro criterio.

La luz para modelar tiene un carácter material: muestra las cosas y crea el espacio.

La luz para expresar tiene un carácter psicológico, nos sirve para dirigir la mirada y comunicar ideas.

 

Hay varias maneras de entender qué es la iluminación. En numerosos libros y artículos iluminar es proporcionar luz para poder impresionar el material sensible. Al fin y al cabo es la manera de entender la iluminación de los sistemas de flashes automáticos.

Otra manera de entenderla, solo otra manera, que no es la única, consiste en considerar que la función de la iluminación no es solo la de proveer de la cantidad suficiente de luz para poder impresionar la foto, sino también, y esto es lo más importante, la de crear un juego de luces y sombras adecuado que permita expresar la forma y figura del objeto sobre el que cae y presentar la escena ante la cámara. Esta manera entender la luz está muy ligada a la concepción de la fotografía como testigo de nuestra historia. Y precisamente ese es su problema: que para quienes ven la fotografía como un medio de expresión que no debe estar forzosamente ligado a la reproducción de la realidad obligar a que iluminar sea materializar formas contradice los propios principios expresivos. A no ser, claro, que se empleen como herramienta para dar veracidad a la fotografía de mundos inexistentes.

Cada uno debe escoger su manera de trabajar la luz. Hay tres funcionas para la luz: exponer, modelar y expresar. Nuestra escritura debe emplear cierto grado de cada una, no elegir una sola de ellas.

 

La luz para exponer es la que se concibe solamente en virtud de su capacidad para exponer el material sensible fotográfico. Una iluminación en la que interesa sobre todo la intensidad y en parte la dirección.

 

El segundo tipo, la luz para modelar es la que mediante el juego adecuado de luces y sombras permite mostrar de la manera que pretendamos un objeto -o un espacio-.

 

La luz para expresar, por otro lado, es la luz de contenido simbólico que permite expresar ideas bien mediante el acento de aspectos de la escena o por un uso completamente abstracto. La luz para expresar tiene esta doble función de revelar las cosas y además indicar intenciones mediante el simbolismo adecuado que queramos asociarle.

 

La luz para exponer

Esta manera de entender la luz atiende principalmente a conseguir un nivel de brillo del objeto que permita la exposición del material fotográfico adecuada para su copiado.

Es un criterio cuantitativo, por tanto, en el que nos centramos en conseguir un nivel de iluminación adecuado para permitir que se registre la imagen de los objetos.

En iluminación arquitectónica se manejan dos conceptos de iluminación que son los planteamientos cuantitativo y cualitativo. El primero trata el diseño de la iluminación a partir de la iluminancia de la escena -los lux, la iluminación- mientras que el segundo parte de la luminancia -las candelas por metro cuadrado, el brillo de las cosas-. Aun cuando he usado el termino criterio cuantitativo para hablar de esta luz que expone no hay que interpretarlo en el sentido que se le da en arquitectura. En fotografía, y en general para cualquier tipo de instalación de iluminación con requisitos fotográficos, vamos a entender esta manera de pensar la luz como aquella en la que pretendemos conseguir unas luminancias e iluminancias que permitan el registro adecuado de la escena en el soporte fotográfico. Nuestra diferencia estriba en que incorporamos las luminancias, esto es, los brillos, al carácter cuantitativo de nuestro diseño.

 

La diferencia entre centrarnos en la luz que cae -iluminancia- o en la que refleja la escena -luminancia- depende exclusivamente de la profundidad del método de medición que queramos emplear. Así habrá fotógrafos que se contenten tan solo con la cantidad de luz que recibe la escena siguiendo el criterio de exposición de densidad y otros que prefieran tener en cuenta la luz que rebota desde la escena y atiendan al criterio de exposición de contraste.

Así, en esta categoría de la luz que expone trabajamos tanto una manera como otra de diseñar y medir la instalación luminosa, por densidad o por contraste. Lo importante en esta actitud es que el objeto de nuestro interés es el nivel de exposición a que sometemos al material sensible fotográfico.

Para aclarar conceptos sobre los criterios de exposición de densidad y de contraste remitimos al capítulo dedicado a la determinación de la exposición.

En lo que a la luz para exponer se refiere nuestra atención debe centrarse en estos tres aspectos:

 

  1. Densidad

  2. Contraste

  3. Color

 

La luz para modelar

La luz para modelar atiende a la representación de las cualidades físicas de los objetos. Sobre cuales sean esas cualidades hablaremos en otro lugar pero por ahora solo citaremos que la luz, al caer sobre las cosas crea un juego de luces y sombras que manifiestan las formas y materiales con que están hechos.

Para muchos autores es esto en lo que consiste iluminar, lo que diferencia al fotógrafo del mero aficionado a hacer fotos.

Prácticamente todo este texto estará orientado a esta manera de entender la luz. Aquella que expresa la realidad física de los objetos y permite modelar sus formas para mejor representarlos en la fotografía.

A la luz para modelar dedicaremos varios capítulos, principalmente el relativo al foco y a la figura. Los elementos sobre los que debemos centrarnos para esta luz son:

 

  1. Dibujo-estructura

  2. Volumen

  3. Textura

  4. Color

  5. Brillo

  6. Transparencia

 

Estos seis aspectos serán expuestos convenientemente en el capítulo dedicado a la figura.

 

La luz para expresar

La luz para expresar atiende a la doble capacidad de la luz de ser vehículo de significado y objeto visual por si mismo.

 

Como vehículo de significado tiene la capacidad de dar interés y reclamar la atención sobre un objeto concreto. Es el uso del resplandor, que hace que un motivo en particular adquiera un brillo más alto que el que naturalmente le corresponde para servir de ancla a la mirada. En este uso la luz sirve de acento y destaca objetos y situaciones.

La luz, esto no hemos de olvidarlo nunca, no se presenta ante nuestros ojos por si sola normalmente sino que materializa las cosas sobre las que cae. No obstante a veces adquiere una forma corpórea y se presenta ante nuestra mirada y la de nuestra cámara. Es esta la segunda capacidad que citamos dentro del carácter expresivo. Esta luz que se deja ver es la que, dispersada por el polvo de la estancia, se cuela por la ventana de la estancia. Es la luz de los paneles iluminantes que marcan figuras en la escena, la luz de las esculturas luminosas o la de las transparencias de los cristales que reclaman atención.

Esta luz para expresar atiende a la transmisión de ideas, más que a la de formas, dotando de un tercer nivel de expresión e intermediación al uso que de ella hacemos.

 

En cierto modo la iluminación para fotografía establece sus propios paradigmas de una manera que se diferencian de los de uso común en otros géneros luminotécnicos. Ya he citado la diferencia de significado del término iluminación cuantitativa entre el uso arquitectónico y el fotográfico y como lo que allí establece diferencias -centrarnos en la iluminación o en el brillo- aquí pertenecen a la misma categoría. Ahora, al tratar la luz que expresa, podemos completar las similitudes y diferencias con los temas de la iluminación arquitectónica. En cierto modo la distinción realizada entre los tres aspectos del uso de la luz proviene de la categorización, también en tres maneras, realizada por Richard Kelly y en las que diferencia la luz para ver, que consiste en la que permite establecer las formas y disposición de los objetos en el espacio arquitectónico; la luz para mirar, que plantea la iluminación como intermediario del ojo con el espacio, expresándolo y dirigiendo la mirada y su contenido y por último la tercera categoría, similar a la tercera nuestra y que centra su atención en la luz como objeto visual.

Para desarrollar plenamente nuestra capacidad para emplear la luz para expresar debemos atender a una serie de apartados conceptuales que son:

 

  1. Cómo se ha entendido y compuesto con la luz a lo largo de la historia del arte.

  2. Cuales son las funcionalidades expresivas de la luz.

  3. La composición con color.

  4. Los conceptos de clave y gama.

  5. Cómo la luz y la atención dividen el espacio y como se relaciona entre ellos.

 

No quiero dejar de insistir en que esta división en tres maneras de trabajar la luz no son recintos independientes y acotados, sino que son aspectos que debe cumplir la luz simultáneamente. El grado en que asumamos los tres depende de nuestra intención. Así toda luz debe proveer en parte la exposición, contribuye al modelado de las formas y a la expresión de ideas. Que aprovechemos más alguno de estos tres aspectos y en qué medida es una decisión que hemos de tomar nosotros. Difícilmente podríamos encontrar una luz que manifestara exclusivamente uno de los tres. Y tampoco creo que fuera lo que buscáramos.

 

Habría un cuarto planteamiento de la luz, que sería la luz para vender. El dominio de la exposición, el perfecto modelado de las formas y la capacidad para expresar ideas o dirigir la atención no garantiza la venta de la foto. Cada especialidad profesional tiene sus propias reglas que no tienen nada que ver con el dominio de la iluminación. Si carecemos de las claves, nuestras fotos, aparentemente perfectas, encontrarán poca acogida en el público al que van destinadas. Por ejemplo, en una fotografía de peluquería destinada a una revista del sector nunca debe aparecer la sombra de la figura sobre el fondo. Este tipo de reglas son las que hacen que una foto resulte interesante para el cliente o sufra un rechazo. Estas reglas las establece el mercado, no la lógica de la iluminación.

 

Anuncios

Written by pacorosso

29 mayo, 2013 a 22:28

Publicado en Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: